miércoles, 30 de septiembre de 2009

Enemigos.

A la vida hay que atacarla sin respiro y a los enemigos no. A los enemigos hay que atacarlos viviendo nuestra propia vida al máximo, y así humillarlos de tal manera que, cuando dentro de unos años vean su vida en perspectiva y la comparen con la nuestra, se darán cuenta que de nada aprovecharon vivir, porque no lo hicieron al máximo.
No tiene sentido empeñar energía en combatir a la gente, si tiene mucho sentido empeñar toda la energía en la marcha de nuestra propia existencia, y hacerla única.

6 comentarios:

Constanza dijo...

te sigo leyendo y hacía MUCHO que no comentaba. pero esto merece mi más sinceras felicitaciones. excelente. me hizo bien leerlo y trataré de aplicarlo todas las veces que sea necesario. muchas veces me enveneno TANTO al pedo!
gracias!

flor dijo...

¡Totalmente de acuerdo! la energía del rencor es energía desperdiciada (al igual que la de la envidia, por ejemplo). No hay nada más sano que invertirla en el gran proyecto conocido como la vida misma :)

¡Gracias por tu comentario! Me gustó mucho.

Isabel Estercita Lew dijo...

Ya lo creo, tratándose de enemigos íntimos y personales

Estercita

Pali dijo...

Y si mi peor enemiga soy yo misma que pasa?

Cañete dijo...

Y...tratate a vos misma como si fueras otro.

Ramita dijo...

excelente... me viene barbaro para este momento de mi vida!!


Besos!!


Sil