Ella piensa en mí hoy, pareciese ser la minúscula muletilla que me lleva a darme más y más manija cada mañana, esa pequeña ilusión que azuza mi ánimo sin piedad desde hace un tiempo en cada despertar.
Cuando uno deja de soñar lo primero que recuerda son solo retazos de lo soñado, y desde ese momento pasa mucho tiempo tratando de acoplarlos uno con otro, de acomodarlos como un rompecabezas. Persiguiendo esos momentos que traigan el mìnimo recuerdo de lo soñado.
Cuando yo desperté esa mañana, lo único que recordaba era un leve movimiento de cintura, y por tanto lo relacioné con vos, lo primero que olfatié fue un aroma a cerveza rancia, y lo primero que tantié fueron los musculos de tu entrepierna.
Desde ese amanecer en consiguiente, mis despertares fueron tornándose cada vez mas largos, porque desde el momento en el que despierto, hasta el momento en el que dejo de pensar que no estás conmigo, noto que ha pasado un tiempo cada vez mas prolongado...
Cierta inquietud me perturba el pulso al tomar la taza de café cada mañana, cierta impericia al untar las tostadas, cierta amargura que me lleva a abusar del endulzante sin piedad.
Salgo disparado hacia la vereda y al poner un solo pie en la calle, siento una ausencia casi irremplazable e instinstivamente freno en seco, como congelado por un rayo y después retrocedo. Tanteo con resignación mi bolsillo trasero me aseguro de que traigo las llaves que me permitiran volver ese mismo día, pero después de una docena de horas, para volver a acostarme y soñar, que vos pensas en mí.
domingo 11 de octubre de 2009
Debe pensar en mí.
miércoles 30 de septiembre de 2009
Enemigos.
A la vida hay que atacarla sin respiro y a los enemigos no. A los enemigos hay que atacarlos viviendo nuestra propia vida al máximo, y así humillarlos de tal manera que, cuando dentro de unos años vean su vida en perspectiva y la comparen con la nuestra, se darán cuenta que de nada aprovecharon vivir, porque no lo hicieron al máximo.
No tiene sentido empeñar energía en combatir a la gente, si tiene mucho sentido empeñar toda la energía en la marcha de nuestra propia existencia, y hacerla única.
sábado 15 de agosto de 2009
Loca tarea de escribir.
Si bien la loca tarea de escribir diez minutos diarios se ha tornado estertórea en los últimas semanas, sobre todo debido a las ausencias de mi terruño natal y la dedicación exclusiva de mi escasa concentración a escribir unos desagradables cuentos cortos, cada tanto resulta muy grato volver a descargar sin ton ni son sobre la pantalla en blanco palabras abarrotadas de inseguridad, insalubres como mi estado de ánimo a veces, explosivas como la vida misma y desconcertantes como la sonrisa de esa niña desamparada que no acepta cobijo alguno de mi parte, maldita niña, a ver cuando el frío de la noche logrará escarcharla de tal modo que entre miradas de lamento y perdón, se decida a llamarme y decirme que tiene frío, que necesita una colcha, aunque sea una frazada o de última un abrazo mío, bien de madrugada.
sábado 8 de agosto de 2009
Materialismo y sociedad.
Una vida simple afuera es una vida rica adentro, y viceversa, el presente lo demuestra a cada momento, sera que el crecimiento interior no necesita deslizarse sobre cuatro ruedas y que el espiritu, puede ser puro y libre sin estar vestido elegantemente.
Son cosas difíciles de comprender y explicar, porque nuestra sociedad nos la inculca durante el crecimiento, y así a la larga, uno terminar aceptándolas como verdades irrefutables.
Por eso el drama interno que significa descubrir un ligero tambaleo en estas creencias, y la infelicidad pero iluminación mental experimentada por el individuo que en un acto de osadía, o del destino quizás, resulta ser el descubridor.
domingo 28 de junio de 2009
El escritorio.
Anoche soñe que me iba a trabajar una mañana y salía de mi casa empujando un escritorio lleno de cosas hasta el trabajo, la primera cuadra pareció facil, la segunda apenas y desde la tercera todo fue un suplicio.
Por lo que recuerdo el escritorio no tenia ruedas, así que iba raspando ruidosamente contra el pavimento en la madrugada, dejando un rayon color marrón claro. Los obreros camino al trabajo miraban con curiosidad, una mudanza, quizás habrán pensado. Las escolares picaronas, todavía dormidas, sonreían entre sí.
Al contacto con el pavimento, la madera comenzó a perder consistencia, el hormigón la fue comiendo y así el mueble comenzó a desacherse a los quince minutos de marcha.
Me detuve cada minuto a descansar y tomar aire, comprobando el estado general del objeto transportado, el cual comenzó a tornarse lamentable cuando el primer cajón se desplomó, rodando por la vereda y rebotando contra los cordones todo tipo de lápices, monedas de colección, estampillas y papeles varios que durante años había ido acumulando.
Amagué a juntar las cosas pero fue en vano, no valía la pena, el tiempo era precioso, solamente manotié unas monedas extranjeras como pude, siempre cuesta levantar monedas del piso sobre todo si uno no tiene uñas, y con bronca las tiré sobre la parte superior del escritorio.
Después de respirar hondo por unos segundos, retomé la marcha empujando nuevamente el ya odioso escritorio, un vecino piadoso se acercó a ofrecer ayuda a lo que repliqué negativamente con la palma de la mano en alto, ya era una cuestión personal ya, lo debía llevar solo.
Distante unos quinientos metros del destino, el segundo cajón cayó con un ruido atronador, libros esta vez fueron los que rodaron, seguidos de un largavista, viejos teléfonos y una billetera cargada de dinero. No había tiempo para nada, había que apresurarse para llegar a tiempo, lo demás eran detalles.
Al principio desesperé cuando el panel lateral se desplazo hacia el costado, pero luego comprendí que ahora sería mas facil para mi cargar el resto del mueble sobre mi hombro derecho y llevarlo en alzas hasta mi trabajo, cosa que hice sin dudar. El ruido ceso de atormentar mis oidos, y agitado comencé a correr con la mitad del mueble en andas, perdiendo otro cajón en la loca carrera.
Cuando finalmente alcancé mi destino con el escritorio, este habíase tornado casi inservible, quedando reducido a una mínima parte de lo que había sido cuando partí desde mi casa. Lo arrojé con bronca sobre la vereda y las monedas que todavía estaban sobre el cayeron y picaron en un tintineo infinito y atronador que me despertó.
sábado 27 de junio de 2009
La Tormenta.
El sol terminó de caer en picada sobre el firmamento, la noche aplastó la ultima claridad de una manera tenaz, reduciendola a un despojo allá lejos en el oeste, hasta que desapareció del todo bajo la linea del horizonte.
El viento empezó a soplar al instante, empujando hacia donde la casa se encontraba unos nubarrones oscuros y amenazantes.
La tan necesitada agua al fin estaba viniendo.
Saldivar y los peones, luego de un día de pesado trabajo, descansaban bajo el alero que daba a los limoneros. El fuego ardía frente a ellos y el viento levantó un chisporroteo.
- Parece que se viene nomás- Dijo Soto atajándose la cara de las chispas.
Saldivar que estaba como hipnotizado delante del fuego, asintió sin decir palabra.
Dentro de la casa había movimiento y se escuchaba ruido de ollas, Jacinta la patrona, removía el guiso con un cucharon grande de madera y su joven hija Tremebunda mientras repartía los platos de chapa sobre la rustica mesa echo una mirada por la ventana.
- Se viene tormenta mamá- dijo sombriamente.
Con un ruido seco Jacinta tapó la olla y se acercó a la ventana sacando la cabeza afuera.
- Andá a tapar el gallinero nena, no sea cosa que perdamos lo poco que tenemos.
En el corral la tropilla se impacientaba, chocándose uno con otro y amontonandose contra los costados con ruidos y resoplos, el ganado presentía la tormenta.
- Soto, vaya a ver esa tropilla- le ordeno Saldivar levantándose bruscamente de al lado del fuego.
- Están cabreados por el viento patrón.
Cierre bien todas las tranqueras, no sea cosa que se desbande y quedemos con una mano atrás y otra delante.
Soto salió como un tiro para el corral.
lunes 25 de mayo de 2009
La inspiración.
Siguiendo con esta serie de prácticas diarias del difícil ejercicio de la imaginación, y por supuesto lo espléndido que sería poder empezar a ejercer cierto control sobre ella.
Quiero decir, no que ella venga y se vaya cuando se le dé la gana, sino que venga y no se vaya en los momentos en que verdaderamente la necesito.
Por que se muy bien que una vez que ella llegue me ayudará en la descarga de las culebrinas, ya a esta altura humeantes apuntando a la pantalla.
Una vez que ella esté acá será para mí de gran utilidad su aura de invencibilidad, su contagio impulsivo de ideas alocadas, de explosión sin control.
Ojala llegue pronto y amparada en la oscuridad de mi entorno, tome posesión de mi razonamiento, imprimiendole ese giro adecuado y necesario de espontaneidad.
