viernes, 30 de mayo de 2008

El atropello de nuestra civilización.

Se que esto difiere un tanto del contenido acostumbrado de este espacio, pero no quería dejar de expresarlo. En fin, la cosa va mas o menos así.

Recién levantado esta mañana, atrajo poderosamente mi atención una nota publicada en los diferentes medios nacionales e internacionales, sobre una misteriosa tribu en la región amazónica que ha vivido aislada por siglos y sin contacto alguno con nuestra civilización.

Esa tribu, que no ha sido catalogada todavía con un nombre específico por poseer los antropólogos nula información sobre ella, conservaría aún sus costumbres ancestrales intactas.

¿Esto ya constituiría una hecho curioso no es así?. Pero debo y quiero confesar mis amigos, que lo que me resultó aún mas llamativo fue ver las imágenes que acompañaban dichos reportes.

Estas instantáneas, según su perspectiva deja revelar, fueron tomadas desde el aire, y mostraban para mi asombro hombres semidesnudos con su piel pintada de negro, armados con arcos que tenzaban en actitud amenazante hacia el lente de la cámara.

Todavía no se bien porqué, pero estas imágenes lograron provocarme una sensación incomoda y casi dolorosa, la sola idea de pensar que cosas habrán pasado por las cabezas de estos seres (humanos al igual que nosotros), al ser acosados por una extraño y ruidoso artefacto volador que se mantenía a nivel estacionario agitando las copas de los árboles, tripulado por seres fisonómicamente similares pero vestidos de una manera un tanto exótica, que dirigían hacia ellos en actitud amenazanadora un arma que disparaba enceguecedores relámpagos…, el solo hecho de imaginar lo que pensaron en ese momento los miembros de la tribu, bastó para helarme la sangre.

jueves, 29 de mayo de 2008

8) Que mis sueños dejen de serlo.

Para decir verdad, los sueños que más me interesan son los que tengo despierto, por eso no comprendo porqué me incomoda pensar que esta vez, quizás no lo estaba.

Si todo ocurrió tan veloz, vertiginoso y arrasador que si acaso no lo hubiera estado, no hubiese tenido tiempo ni siquiera de saltar de la cama, bolsa de dormir, o lugar en el que la noche me hubiese sorprendido.

Si me llevó meses recuperarme de la quemadura de tu mirada, décadas entonces, llevaré condenado a recuperarme del embate de tu voz, que me atropelló en un primer segundo y me arrastró al siguiente por las piernas a su interior, elevándome hacia un lugar paradisíaco por escasos segundos, para luego súbitamente dejárme caer pesadamente sobre la cama, respirando agitado, de nuevo a solas con la realidad y pensando si fué solo un sueño.

martes, 27 de mayo de 2008

7) Alucinando al unísono.

Es, en general, lo que no se ha previsto lo que sucede, esa tarde intercambiamos palabras por mero capricho del destino y por supuesto que yo no estaba preparado.

Dos miradas que se cruzan, un instante que se congela en la inmensidad del tiempo, y yo que caigo irremediablemente en la cuenta que me estás observando, giro mi cabeza hacia los costados, como buscando alguien que me ayude a corroborar lo que esta sucediendo. Que una mirada se esta posando sobre mí, iluminándome como una rayo descendido del cielo, como en una sobredosis de elixir de la vida .

Sacando fuerzas de la debilidad, mi mirada responde al desafío, confrontando el fuego proveniente de ese par de iris. Te noto reflexiva por un segundo, un atisbo de ingenuidad se asoma, del que me aprovecho sin remordimientos.

domingo, 25 de mayo de 2008

6) Noche en mi ciudad.

Lágrimas rodando sobre rocas, hielo cayendo sobre mares agitados de ginebra, y las siete de la mañana que me sorprenden con la guardia baja.

Miradas en derredor, poses devaluadas de gente sobrevaluada, un guiño de ojo cómplice y la madrugada que cae como un velo negro sobre mis espaldas.

El sol se levanta, allá por sobre las palmeras del bulevar, y yo que vuelvo con la cabeza gacha para el barrio.

Atado de pies y manos, debato constantemente entre certeza e incertidumbre y el encierro me atrae progresivamente, cual dama de faldas cortas.

Otra noche en mi ciudad, otra jornada en mi lugar y en mi vida, o en el lugar y vida que la naturaleza eligió para expresarse por deseo de mis padres, y del que yo planeo escapar a cada momento.

sábado, 24 de mayo de 2008

5) ¿Ilusiones novelescas o demasiado ocio?

De que el encuentro fue fugaz no tengo duda alguna, porque me lo asegura la eternidad que transcurrió entre cada uno de tus parpadeos.

De que el escenario fue el adecuado tampoco, si es cuando menos te sentís observada que aprovechas para desplegar toda tu soltura.

De que los diferentes elementos que entraron en contacto, no cabe duda alguna podrían haber sido los de una bomba h.

Todos estos factores confluyeron en un solo espacio y en un solo momento, para materializarse en un segundo intermitente, que como testigo involuntario que fuí, puedo asegurar, fue una cosa muy curiosa.

"Quizás reparás en todas esas cosas por estar mucho tiempo al pedo", me dijo un amigo segundos después de servir el octavo vaso de cerveza.

viernes, 23 de mayo de 2008

5) Alardes de malabarismo.

Mientras el busker seguía distrayendo al público con su espectáculo dantesco, yo pasaba a formar parte de uno mas trascendental, pero usualmente menos observado, festejado y que no requería depositar monedas en un sombrero una vez finalizado.

El espectáculo de tu sonrisa al caer la noche.

Rodeado de gente distante, que observaba fuera de sí los malabares, chistes y llamaradas que se elevaban hacia el cielo en el centro del círculo humano, me sentí envuelto en estratocúmulo.

Amagué a retroceder para continuar la charla, puedo asegurar que la orden fue emitida desde mi cerebro, pero en lo que esta demoró en llegar al resto del cuerpo, ya te habías escabullido entre la multitud.

A los cabezazos y en puntas de pié te busqué, por un momento me pareció divisar tu espalda entre tantas otras, quise gritar, silbar y correr, pero algo me contuvo.

El destino había juntado por escasos segundos nuestros caminos, estuve cerca y eso me bastó, permanecer más tiempo expuesto a la radiación extraña de tus mejillas ruborizadas hubiera acarreado efectos desastrosos sobre mi salud.

miércoles, 21 de mayo de 2008

4) Calor de otoño.

Corriendo hacia finales de mayo y que nos salga una tarde así, parece un regalo de quien sea el encargado de manejar el clima.

La agradable temperatura afecta mi humor como al de la mayoría de las mortales, turnándome benevolente y locuaz por momentos. Creo, no ser el único en el que operaron positivamente las fuerzas de la naturaleza esa tarde.

Te mostraste encantadora y eso bastó, para desatar en mi persona una ofensiva contra el buen sentido. Aquel que usualmente me aconseja permanecer serio y lejano, arreándome lentamente y sin dolor por el camino de la soledad.

Como no olvidar cualquier preconcepto hacia tu persona en ese segundo en el que nuestras miradas coincidieron, y el aire pareció tornarse súbitamente liviano entre nosotros.

Era una oportunidad única, tenía que explotar esa veta lo mas profundo posible.

martes, 20 de mayo de 2008

3) Tu voz y Desenvolvimiento.

Siempre te soñé la voz mas grave, y ya casi me había acostumbrado a oírla, interpretando música de baja frecuencia por las madrugadas.

Por eso me sorprendió sobremanera el tono ligeramente fino a mis espaldas.

Podía haber sido cualquier voz después de todo, pero no, no cualquier otra voz hubiera sacudido mi espina de tal manera.

No cualquier voz pudiera haber lanzado a través de mis arterias ese torrente de endorfinas, no cualquier otra voz salvo la tuya.

Que sonrojada sos aún mas linda, note con gran alegría para mi parte, a sabiendas de que el rubor es sinónimo de inocencia en la mayoría de los casos, y es un verdadero tesoro mantener la inocencia después de los veinte.

Tu desenvolver espontáneo me apabulló, ganándome la partida casi por mano doble.

SI estudiar no era más lindo que pasear por las calles de la gran ciudad te pregunté, a lo que respondiste decidida que no, y tenías razón, porque las mejores maestras son las calles.

Era justo lo que necesitaba oír.

lunes, 19 de mayo de 2008

2) Con los tapones de punta.

Mirando el espectáculo de un busker en la diminuta peatonal, a solo una persona en el mundo se le ocurriría denigrar en voz baja al performer, y no podía ser otra que vos.

Que era mi primo te dije, y te sonrojaste, que lo habías visto decenas de veces en otro paseo peatonal respondiste con una cintura que adiviné digna del mejor número nueve.

Renovando el ataque, me lanzé al agua diciendo que lo traía diariamente a la peatonal al showman éste, pero nunca tuve facilidad para la mentira.

Así que sin perder un segundo disparé queriendo indagar acerca de los motivos de tu presencia en ese otro paseo peatonal, solo para confirmar mis sospechas.

Te encantaba pasear por calles de una gran ciudad, entre smog, bocinazos y piropos lanzados al pasar hacia tu persona, que bien lo amerita.

Repare rápidamente en tu cabello, y al igual que la otra vez, la sensación volvió, adormecida entre el tiempo y las experiencias vividas.

Te había encontrado.

1) Siempre más por venir.

Nos conocimos como al pasar, en la casa de un amigo, vaya comienzo mas trivial, pero no quiero faltar demasiado a la realidad.

Mejor dicho, yo te conocí, porque mi persona pareció no atraer demasiado interés de tu parte.

La verdad es que no tengo bién en claro la conversación, pero lo que no olvido es que querías aprender francés, o te morías por.

También, me cuesta no recordar el dulce reposo de mi mirada sobre tu cabello, para descender luego el contorno de tu rostro e ir a detenerse en tu escote.

Ya han pasado más de 3 años seguramente de ese primer flechazo, y no logro todavía desembarazar mi flanco del proyectil

Hoy, lo significativo fue que alrededor de mi giró el mundo, pudiendo con esfuerzo mantenerme en pie cuando tu voz sonó a mis espaldas.

El primer instinto fue girarme, y una vez efectuado el vire, no hubo más que decir algo y el iceberg entre nosotros se desmoronó, como un castillo de cartas.